Ella
18 Diciembre 2009 by encaprichadadelavida
Nunca imagine que mis ojos podían ver tal belleza, que serian aptos para contemplar aquel rostro. Nunca creí que encontraría a una mujer, de la cual no pudiera decir que era guapa ni opinar, porque tales piropos que pudiera decirle, ninguno de ellos alcanzaría toda su perfección, decirle que era preciosa era ridículo, en comparación con lo que cualquier ojo humano, podía mirar.
No te cansabas de mirarla, no dañaba la vista, la milésima de segundo que parpadeaba era una catástrofe para mí, para este hombre que nunca vio tal belleza sobrehumana.
Quiero describir con esmero todo lo que vi, aunque no fuera por mucho tiempo, mi atención quedo cautivada. Necesito escribir su presencia por si un día olvido, poder recordarla, porque sé que quien recuerda a esta mujer, alcanza el cielo y el paraíso…
Su pelo de color cobrizo, con reflejos dorados y unas ondulaciones como si fueran cimas redondeadas de las montañas, como si fueran espirales de un mundo que nadie vio. Se movía cada pelo con esmero y gracia, desprendiendo un aroma afrutado y seco, la ráfaga de aire hacia que el ambiente quedara impregnado por aquel perfume.
Tenía unos ojos, que en ningún rostro vi anteriormente. Eran misteriosos, y cautivaban, parecían tentadores, desprendían sensualidad y carisma. Me fascinaba mirarle, porque notaba en esos ojos ausencia de malicia y curiosidad por lo que sucedía a su alrededor.
Eran de color miel, parecían bronce. Eran inquietos y las pestañas simulaban pequeños abanicos hechos por pelos, colocados en sus parpados para proteger aquellos pulcros ojos.
Sus labios parecían fresas, frutas silvestres dulces y sabrosas. Eran carnosos e incitaban a saborearlos, besarlos.
Su rostro…todos esos componentes de su rostro, fueron los que me alejaron de la realidad, y parecía sumergido en un sueño, un lugar de fantasía y ella una semidiosa.
Descendió por las escaleras del autobús, y se bajó. Ahora pienso que si se hubiese quedado más tiempo, en ese automóvil, me hubiera declarado. Era como ver un ángel en aquella nube de cotidianidad.
Desde entonces creo en los ángeles, además, llevo todas las noches soñando con ella…
teresa